La cultura de Internet

Un artículo de John

Los albores de Internet se sitúan en 1969, cuando se conectaron entre sí las computadoras de varias universidades de EE.UU. en un proyecto de investigación del Departamento de Defensa. Paradójicamente se concibió como un servicio de uso restringido, lejos de imaginar que dos décadas más tarde la “red de redes? produciría una auténtica revolución en la sociedad y que a escala mundial millones de usuarios llegarían a estar conectados de forma interactiva. El “boom? de Internet apareció en la década de los 80-90. Coincidió con un periodo de bienestar económico generalizado en todo el mundo y de progresos tecnológicos muy rápidos. Los niños que nacieron entonces, conocidos como generación Y, fueron los que vivieron de forma más activa estos progresos y veinticinco años más tarde, junto con la generación posterior (la Z) siguen siendo protagonistas de esta revolución. Si la forma básica de Web 1.0 era solo una herramienta de acceso a información, con la aplicación de la Web 2.0 y la llegada de las redes sociales el panorama cambió. Nuevas formas de comunicarse, de aprender y de compartir información modificaron la forma de interrelacionarse. Internet no es únicamente evasión, juegos y chateos inconsistentes. La inmediatez con que se accede y se comparte información nos permite saber qué ocurre en tiempo real al otro extremo del mundo. La gente tiene más voz y los pueblos más capacidad de expresión. La primavera árabe, el movimiento de los indignados y otras movilizaciones sociales han sido promovidos o apoyados por los jóvenes a través de las redes. El conocimiento ya no es privilegio de unos pocos. La profusión informativa y la diversidad de contenidos permiten el aprendizaje formal e informal de cualquier materia. Las redes profesionales facilitan contactos y oportunidades de negocio. El teletrabajo posibilita la conciliación familiar. Las videoconferencias, los chats y foros comunican on-line a personas de zonas distintas. Y seguimos avanzando aún más con la Web 3.0 o semántica. Aplicaciones Web que se conectan a aplicaciones Web e interpretan su información. La era de la realidad ampliada donde se eliminan las barreras entre lo real y lo virtual. Todo un reto.

La arquitectura un arte

Un artículo de Amrei-Gabriele

Proyectar, construir y diseñar edificios, estructuras y espacios que conforman el entorno humano y expresan su cultura acorde a reglas determinadas, es incumbencia artística. Asimismo, el uso racional de espacios es materia arquitectónica, que se vale del conocimiento de materiales y fórmulas científicas, aunque en el juego de volúmenes y espacios convergen gusto y tradición.

La bibliografía más antigua sobre el tema es de Vitruvio (siglo I a.C.)

A partir de allí se teorizó mucho, las civilizaciones tienen tradiciones artísticas que implican formas de pensar, ordenar y crear espacios físicos derivados del ambiente en que se desarrollan (clima dominante y materiales disponibles), y también del acervo cultural (historia, religión, sociedad, tecnologías). Las primeras construcciones debieron ser cabañas de barro y vegetales o con piedra si estaba disponible. Fenicia, Babilonia, Persia, Egipto e India, concibieron manifestaciones artísticas arquitectónicas. Con elementos de sus antecesores, los monumentos griegos florecieron en el siglo V a.C.. Roma continuó la tradición helénica mientras Bizancio alcanzó un estilo de ornamentación profusa (siglos V y VI). El arte árabe se proyectó en España, donde el contacto con elementos cristianos originó el mudéjar (Granada, Toledo, Sevilla, Córdoba). A lo románico (Poitiers, Santiago de Compostela, Cataluña) sucedió lo gótico (Colonia, París, Reims, Toledo, Chartres, Burgos, León). Con el siglo XV advino el Renacimiento en Italia, luego en Francia y España. El plateresco y el churrigueresco derivaron del renacimiento español y originaron el barroco. En los siglos XVII y XVIII se construyeron en América templos coloniales, sincretismo entre culturas europea y precolombina. A partir del siglo XX surgieron construcciones funcionales, con espacios diseñados al servicio humano que muchas veces subordinan lo artístico a lo utilitario, adaptando la estética a la finalidad y empleando recursos tecnológicos y materiales como hormigón armado, vidrio, acero, todos soportes adecuados al uso masivo. Hoy el patrimonio arquitectónico se valora como bien de consumo. Nace el concepto de sustentabilidad o sostenibilidad, que intenta optimizar recursos naturales y sistemas de edificación para minimizar el impacto ambiental. Transcurrido el tiempo, la arquitectura continúa siendo arte para satisfacer al hombre.

Cortos

Un artículo de G.

No creo que haga falta convencer a ningún aficionado al cine de que la esencia de este arte ya no se encuentra exclusivamente en las grandes realizaciones de larga duración. En este sentido, quiero recomendar dos cortos de animación que han recibido recientemente el reconocimiento internacional.”Rosa?, es el título que el realizador Jesús Orellana ha puesto a su primer trabajo cinematográfico. Se trata de un corto de animación de apenas diez minutos que ha sido ideado, diseñado y editado en solitario por este catalán de treinta años. Resulta difícil entender cómo, sin presupuesto, con escasa experiencia cinematográfica y un equipamiento informático poco sofisticado, haya sido capaz de entregar al público esta película que ha deslumbrado a propios y extraños. Basada en unos esquemas muy próximos al videojuego y al cómic, relata un episodio en el que Rosa, un organismo cibernético, es activado en un mundo devastado por algún acontecimiento apocalíptico; su misión parece relacionada con la regeneración del ecosistema terrestre, pero debe enfrentarse a organismos como ella que intentan acabar con su vida.Este trabajo ha sido recibido con entusiasmo por la crítica internacional: fue estrenado en el “International Film Festival? de Seattle, se proyectó en la sesión inaugural del Festival de Cine Fantástico de Sitges y ha estado en la selección oficial de algunos de los más prestigiosos certámenes dedicados al cortometraje. Recientemente fue nominado para la obtención del premio “Goya? a la mejor película de animación.Un argumento muy diferente tiene la deliciosa película “The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore?, de los realizadores norteamericanos William Joyce y Brandon Oldenburg. Mitad fantasía y mitad homenaje a un personaje real, la aventura del señor Morris Lessmore comienza cuando un huracán lo arranca de su mundo para transportarlo al universo soñado de los libros vivos. Esos libros, capaces de colorear el mundo con su poder curativo, son el centro de esta historia amable y divertida. La película ha recibido el “Oscar? de la Academia al Mejor Cortometraje de Animación 2012. Al recibir el premio, los autores reconocieron como sus principales fuentes de inspiración, a partes iguales, al huracán Katrina, a Buster Keaton, al Mago de Oz y al amor por los libros.